Desde IDEL Innovation Funding, hacemos un breve diagnóstico de los primeros meses de andadura del Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia para canalizar los fondos Next Generation EU, de momento con algunas luces pero también con preocupantes sombras. A nivel global, podemos decir que se mantiene la esperanza y, como ya venimos indicando a nuestros clientes desde principios de 2021, creemos firmemente que 2022 será el año en el que se concentre el mayor impacto de las medidas adoptadas y se conseguirá un gran avance en innovación, digitalización y sostenibilidad para el país.

 

Finalizado 2021, año histórico en lo que se refiere a la financiación pública en Europa y, por ende, en España, es un buen momento para echar la vista atrás y valorar los aspectos negativos y positivos que nos deja el primer año de ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), vehículo a través del cual el Gobierno de España ha articulado la llegada de los fondos Next Generation EU a la economía real.

 

Definición, control y grado de ejecución del plan

En primer lugar, analizaremos la vertiente técnica del plan, es decir, el grado de ejecución del presupuesto definido y la velocidad a la que se están adoptando las reformas comprometidas. En este aspecto, en base a los datos facilitados por el Gobierno, parece que se está cumpliendo razonablemente bien lo estipulado.

2021 ha sido un año de récord en cuanto al volumen de transferencias de fondos de cohesión desde la UE a España, con más de 35.000 millones de euros, cuando en los últimos años la media se situaba en el entorno de los 5.000 millones. Es decir, las Administraciones Públicas tenían ante si un reto mayúsculo: gestionar ágilmente un presupuesto 7 veces superior al habitual, en una situación de extrema urgencia a nivel económico.

Desde julio de 2021, cuando se aprobó el Plan de Recuperación, hasta finales de año, España ha conseguido superar los 52 hitos pactados con la Comisión Europea, de los cuales 49 son reformas legales. Esto ha permitido recibir una segunda transferencia de 10.000 millones de euros, como continuación a la prefinanciación inicial de 9.000 millones recibida en agosto. Objetivamente, esto indica que el plan se está ejecutando conforme a lo estipulado, lo que sin duda hay que calificar como un éxito.

Entre los hitos conseguidos a nivel de gestión, desde el equipo de consultoría de IDEL destacaríamos dos que nos parecen esenciales para el correcto funcionamiento del PRTR en los próximos años:

  • En primer lugar, el Gobierno, apoyado por asesores externos, ha definido un Sistema de Información y Control Financiero en tres niveles, sólido y coherente, con el objetivo de asegurar la fiabilidad del Plan y la consecución de los hitos y objetivos, así como detectar y corregir posibles fraudes.
  • Asimismo, se ha definido un proceso de Gobernanza complejo pero que incluye a todos los principales agentes del ecosistema, tanto a nivel político como económico. Las conferencias sectoriales, la mesa de diálogo para el PRTR, los foros y consejos consultivos y los distintos mecanismos de control parlamentario están ralentizando quizás la ejecución, pero mejoran sin duda el nivel de igualdad, cohesión y transparencia.

Respecto al grado de ejecución del Plan y la puesta en marcha de las inversiones previstas, cabe destacar algunas cifras:

  • Se han asignado más de 11.000 millones a las CC.AA. para distintas líneas de inversión y financiación, a priori de forma equitativa, aunque en este sentido nunca llueve a gusto de todos y posiblemente el sistema de reparto no sea 100% justo.
  • Se han aprobado y ya están activas o a punto de estarlo algunas de las principales convocatorias: Energías renovables y autoconsumo, Plan PREE 5000, Plan MOVES III o Kit Digital, entre otras.
  • En cuanto a los nuevos PERTE, parece que avanzan, pero a un ritmo menor del esperado. Hasta el momento se han aprobado únicamente tres de ellos (vehículo eléctrico, salud de vanguardia y energías renovables e hidrógeno verde), aunque tenemos a las puertas otros como el del sector agroalimentario o el aeroespacial. En este apartado, debemos exigir mayor velocidad, ya que se trata del vehículo a través del cual se van a derivar hacia los sectores más estratégicos de la economía una gran parte de los fondos.

 

Impacto del PRTR en la economía española en 2021

Parece que a nivel administrativo el Plan de Recuperación está siguiendo los cauces previstos pero, por otro lado, también parece claro que su impacto en la economía real, tanto a nivel macro como micro, está siendo mucho menor de lo esperado y existe un desfase importante entre la recepción de los fondos europeos y su traslado a las empresas y particulares.

Según datos del Banco de España, el impacto real del PRTR en el PIB español ha sido de un 0,3% en 2021, muy inferior a las previsiones iniciales que lo situaban en el entorno del 2,5%. Esto se ha traducido en una rebaja del crecimiento del PIB anual de un 6,8% a un 4,5% en 2021 y un empeoramiento de las previsiones para 2022, según los principales organismos económicos (Banco de España, OCDE, etc…)

Organismos como la CEOE ya han instado a las Administraciones Públicas a agilizar los procesos, para aumentar este impacto y evitar con ello el cierre de empresas, la ralentización del ritmo de creación de empleo o el desmantelamiento de sectores clave para el país como el turismo o el sector aeroespacial. Se trata de un dato preocupante y que se debe corregir rápidamente, ya que corremos el riesgo de que los fondos lleguen demasiado tarde y su incidencia en la economía se diluya. Debemos ser conscientes de que el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) es una suerte de nuevo “Plan Marshall”, y España no puede permitirse perder el tren de la recuperación y la modernización, como ya sucedió a mediados del siglo pasado.

En cualquier caso, hay también lugar para la esperanza, ya que, pese a los datos aportados por el Banco de España, algunos de los principales indicadores macroeconómicos, como el índice de actividad diaria o los datos de empleo y afiliación a la Seguridad Social han alcanzado o incluso superado los niveles anteriores a la pandemia y se sitúan por encima de la media europea. Destacamos también el incremento de las exportaciones y la (tibia aún) recuperación del sector turístico respecto a 2020.

En este contexto, la correcta distribución de los fondos de recuperación es totalmente clave, ya que servirán para seguir aportando el combustible necesario a la economía española y evitar una ralentización que sería muy dañina y nos haría

A nivel microeconómico, nuestra opinión, como consultores especializados en financiación pública para empresas y, por tanto, con un nivel de conocimiento bastante profundo del tejido empresarial español en diversos sectores, es que se han generado unas expectativas quizás desmedidas entre las empresas que, por el momento, no se están traduciendo en la llegada real de fondos.

Como punto positivo, podemos afirmar rotundamente que cada vez más empresas están solicitando información sobre las distintas convocatorias de ayudas e incentivos públicos y, asimismo, son mucho más conscientes de los beneficios que les podrían reportar y lo necesarios que son los fondos del PRTR para su subsistencia, crecimiento y mejora.

En el lado negativo de la ecuación, como decíamos, los fondos no están terminando de llegar a su destino. El Gobierno estima que se han concedido efectivamente algo más de 1.000 millones de euros hasta final de 2021, lo que representa un porcentaje muy escaso del total de fondos recibidos por las Administraciones Públicas hasta la fecha. Han pasado más de 6 meses desde la aprobación del Plan de Recuperación y no es una cifra halagüeña, ni mucho menos.

 

Expectativas para 2022: el despegue definitivo

España ha sido, sin duda, uno de los mayores beneficiados por el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia en 2021 y, a la vez, el alumno aventajado entre los países de la UE a la hora de aprobar el Plan de Recuperación y poner en marcha la mayoría de iniciativas, pero esto no se ha traducido en un impacto real en la economía, o al menos no en las proporciones anunciadas inicialmente.

2022 será, sin lugar a dudas, el año más importante de todo el periodo 2021-2026 establecido por el MRR.  Será el año en que España deberá culminar las reformas más importantes a todos los niveles, poner en marcha los PERTE en sectores estratégicos de la economía y lanzar las principales convocatorias de ayudas, que deben movilizar el grueso de los fondos Next Generation hacia el tejido productivo.

Los Presupuestos Generales del Estado contemplan una dotación de más de 26.000 millones de euros con cargo a los fondos europeos en 2022, por lo que seguiremos contando con una financiación muy superior a la media de los últimos años. El próximo año será también clave en cuanto a la solicitud de préstamos al MRR, que complementarán las transferencias no reembolsables y permitirán la puesta en marcha de grandes proyectos estratégicos, así como inyectar capital en la economía y ayudar a su despegue definitivo.

Tenemos por delante un reto titánico y partimos de una situación peor de la esperada, con cierto retraso en muchas de las iniciativas esenciales planteadas en el PRTR. Sin embargo, desde IDEL consideramos que las reformas y el reparto de fondos están a punto de alcanzar velocidad de crucero y que, si no se producen nuevos contratiempos y las Administraciones siguen en la senda actual, a partir del segundo trimestre del año y especialmente del tercero, comenzaremos a ver un impacto mucho más fuerte en la economía real, que permitirá a nuestras empresas ganar músculo e invertir en innovación, digitalización y sostenibilidad, mejorando su competitividad.

 

Fuentes: Informe de ejecución del Plan de Recuperación (Gobierno de España), Informe EY Insights: Radar Next Generation EU, Banco de España, Ministerio de Hacienda, Cinco Días.

 

Patricio Gómez

                                                 Director Comercial de IDEL Innovation Funding

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